Las Fuentes bíblicas: Quién escribió la Biblia

El Antiguo Testamento es anónimo en su mayor parte, y fruto de una secuencia de contribuciones de varios autores a lo largo de periodos de tiempo muy prolongados, incluso para cada uno de los libros que lo componen. La escriturística o ciencia bíblica ha identificado varias fuentes mediante crítica documental. La Hipótesis documentaria o Hipótesis documental (DH) propone que los primeros cinco libros del Antiguo Testamento (Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio, que juntos se conocen como la Torá o Pentateuco) son una combinación de documentos que provienen de cuatro fuentes de origen independiente. De acuerdo con la influyente versión de la hipótesis documentaria formulada por Julius Wellhausen (1844 – 1918), estas fuentes y la fecha aproximada de su composición, fueron:

  • La fuente J o yahvista (por usar el nombre de YHWH, transliterado como Jehová o Yahveh para Dios. Se le asignó el nombre J debido a que así es como empezaba en el idioma alemán, nativo de Wellhausen ), esta fuente provendría del Reino del Sur (concretamente al sudeste de Judá y se localizaría alrededor del año 950 a.c*. Habría contribuido en los episodios en que Dios se manifiesta en conversaciones amistosas, en términos humanos y familiares, habla con Caín, Noé, el huésped de Abraham y sería el redactor de la Creación del capítulo segundo del Génesis.
La fuente más antigua, trata de narraciones, que constituyen la mitad del Génesis y del Éxodo, más unos fragmentos de Números. Describe a un Dios parecido a un ser humano, llamado Yahveh (o más bien YHWH) en todas partes, y tiene un especial interés en el territorio del reino de Judea e personas relacionadas con su historia. Tiene un estilo elocuente. Originalmente compuesto ca. 950 a. C.*

 

  • La fuente E o elohista (por usar Elohim, plurar del dios Él cananeo), del Reino del Norte ( concretamente al noreste del reino de Israel), anterior al 721 a.c.. Aportaría los episodios en que Dios se manifiesta en sueños y visiones, como la zarza o la historia de José. Su estilo es más sobrio.
E es paralela a J, a menudo duplicando las descripciones. Constituye una tercera parte del Génesis y la primera mitad del Éxodo, además de fragmentos de Números. Describe a un Dios parecido a un ser humano, inicialmente llamado Elohim, y Yahveh después del incidente de la zarza ardiente, donde Elohim se revela a sí mismo como Yahveh. Se centra en el reino de Israel y en el Shiloh sacerdocio, tiene un estilo moderadamente elocuente. Originalmente compuesto ca. 850 a. C

 

J y E escribirían buena parte de Génesis, Números, y Levítico.

 

  • La fuente D o deuteronómica (con estilo y vocabulario distintivos), localizable en Jerusalén en torno al año 621 a.c., durante la reforma religiosa de Josías. Estilo directo y cordial. Aportaría los libros del Deuteronomio, Josué, Jueces, Samuel y Reyes.
D toma la forma de una serie de sermones acerca de la ley, y consiste en la mayor parte del Deuteronomio. Su termino distintivo para Dios es YHWH Elohainu, traducido como “El señor nuestro Dios”. Originalmente compuesto ca. 650-621 a. C

 

  •  La fuente P (del inglés priestly o del alemán priestercodex sacerdotal) proporcionó instrucciones rituales muy detalladas (ritos, sacrificios, leyes, prohibiciones, papel del shabat, genealogías). Localizable en la cautividad de Babilonia, siglo VI a.c., en la escuela sacerdotal de Ezequiel. Aportaría todo el Levítico, la mayoría de Números, la mitad de Éxodo y parte de Génesis, especialmente el episodio de la Creación de su capítulo primero.
Preocupados con la centralización del sacerdocio, y con listas (especialmente genealógicas), fechas, números y leyes. P describe un Dios distante y despiadado, a quien llaman Elohim. P copia partes de J y E, pero altera detalles para resaltar la importancia del sacerdocio. P consiste en cerca de un quinto del Génesis, partes substanciales de Éxodo y Números, y casi todos el Levítico. P tiene un bajo nivel de estilo literario. Compuesto ca. 550-400 a. C

Redactor (R)

El redactor de la Torá comienza con la combinación de J y E para crear JE, ca. 750 a. C. La adición de D generó JED. Los redactores denominados P, pusieron el trabajo en su forma definitiva ca. 400 a. C.  Entre estos dos ultimos redactores, los que dieron la forma definitiva al Tanaj (Antiguo testamento) se encuentran Esdras y Nehemias.

(*) Los hallazgos arqueológicos obtenidos gracias a las escabaciones de Finkelstein y Silverman han resituado la datación bíblica más antigua  entre el 700 y el 850 a.s.c

Antes de Wellhausen

Baruch (o Benedicto) Spinoza propone en el Tractatus theologico-politicus (1670) que Esdras, no Moisés, fue el autor de el Pentateuco.

Autoría mosaica

Antes del siglo XVII tanto judíos como cristianos aceptaban la opinión tradicional, según la cual Moisés había escrito la Torá bajo la directa inspiración e incluso mandato de Dios. Pocos rabinos y filósofos se preguntaron cómo podría haber descrito Moisés su propia muerte, o cómo dio una lista de reyes de Edom, antes de que esos reyes vivieran; pero nadie dudaba de la veracidad de la tradición, y el propósito de los estudios era subrayar la antigüedad y la autoridad de las enseñanzas del Pentateuco, y no demostrar quién escribió los libros.”6

Los inicios de la Hipótesis documental

En 1651, Thomas Hobbes, en el capítulo 33 de Leviatán, mostró un conjunto de pruebas monstando que todo el Pentateuco nunca podía haber sido escrito por Moisés, con observaciones de pasajes como Deut. 34:6 (“ningún hombre conoce de su sepulcro hasta el día de hoy”, lo que implica que el autor vivió bastante tiempo después de la muerte de Moisés); Gen 12:6 (“y los Cananeos ocupaban el territorio”), implicando que el autor vivía cuando los cananeos ya no estaban en ese territorio; yNum. 21:14 (refiriéndose al libro anterior a los Hechos, de Moisés), concluyendo que ninguno de estos textos pudo haber sido escrito por Moisés. Otros, entre ellos Isaac de la Peyrère, Baruch Spinoza, Richard Simon, y John Hampden, llegaron a la misma conclusión, pero sus trabajos fueron condenados, varios de ellos fueron encarcelados y forzados a retractarse, incluso se atentó contra la vida de Spinoza.7

En 1753 Jean Astruc publicó (anónimamente) Conjectures sur les memoires originaux, dont il parait que Moses s’est servi pour composer le livre de la Genèse (“Conjetura de las memorias originales donde aparece Moisés avalándose a sí mismo como compositor del libro del Génesis“). los motivos de Astruc fueron refutar a Hobbes y Spinoza -”la enfermedad del último siglo”, como llamo a su trabajo. Para llevar a cabo esto, aplicó al Génesis herramientas del análisis literario que los estudiosos ya usaban con textos clásicos, como la Ilíada, para tamizar las variantes tradicionales y llegar al texto más auténtico.

Comenzó por identificar dos marcadores que parecían caracterizar variaciones coherentes: el uso del “Elohim” o “YHWH” (Yahvé) como el nombre de Dios, y la aparición de historias duplicadas, como los dos relatos de la Creación en el primero y segundo capítulos del Génesis, y los dos relatos del Sara y de un rey extranjero (Gen. 12 y Gen. 20). A continuación, estableció columnas, y asignó a estas los versículos de “Elohim” en una columna, y los de “YHWH” en otra, y los de los relatos duplicados en otras dos columnas, al lado de estos. Las cuatro columnas paralelas así construidas contenían dos narraciones largas y dos cortas. Astruc sugirió que estos eran los documentos originales usados por Moisés, y el Génesis que Moisés había escrito se vería exactamente así, cuatro relatos paralelos destinados a ser leídos por separado. Según Astruc, más tarde, un redactor combinó las cuatro columnas en una sola narración, creando la confusión y las repeticiones observadas porHobbes y Spinoza.8

Las herramientas adoptadas por Astruc para la critica de las fuentes bíblicas fueron ampliamente desarrolladas por los siguientes estudiosos, la mayoría alemanes. Desde 1780 en adelante Johann Gottfried Eichhorn extendió el análisis de Astruc más allá del Génesis a todo el Pentateuco, y por 1823 llegó a la conclusión de que Moisés no había participado en la escritura de este. En 1805 Wilhelm de Wette concluyo que la Tradición deuteronómica representaba una tercera fuente independiente. Por 1822, Friedrich Bleek identifico el Libro de Josué como una continuación del Pentateuco a través del Deuteronomio, mientras que otros identificaban signos de la Tradición deuteronómica en JuecesSamuel, y Reyes.

En 1853 Hermann Hupfeld sugirió que la Tradición elohista era en realidad dos fuentes que deberían ser separadas, así, aisló la Tradición sacerdotal; Hupfeld también enfatizo la importancia del “Redactor”, o último editor, en la producción de la Torá desde las cuatro fuentes. No todo lo delPentateuco se remontaba a una de las cuatro fuentes: numerosas secciones más pequeñas fueron identificadas, como el Código de santidad contenido en Levíticos 17 a 26.9

Los estudiosos también trataron de identificar la secuencia de fechas de las cuatro fuentes, y proponer quien pudiera haberlas escrito, y por qué. De Wette había llegado a la conclusión en 1805, que ninguno de los textos del Pentateuco fue compuesto antes de los tiempos de David; Desde Spinoza, D estaba conectado con los sacerdotes del templo de Jerusalén, durante el reinado de Josías en 621 a. C.; después, los estudiosos argumentaron varias composiciones, en el orden PEJD, o EJDP, o JEDP: pero el tema está lejos de resolverse.10

La Hipótesis de Wellhausen (o de Graf-Wellhausen)

En 1876/77 Julius Wellhausen publicó Die Komposition des Hexateuch (“La composición del Hexateuco”), en donde se establece la hipótesis de las cuatro fuentes del origen del Pentateuco; que fue seguido en 1878 por Prolegomena zur Geschichte Israels (“Prolegómenos a la historia de Israel”), un trabajo que rastrea el desarrollo de la religión de los antiguos israelitas a partir de un punto de vista totalmente secular, no sobrenatural. Wellhausen aportó pocas novedades, pero tamizó y combinó los estudios de siglos anteriores de forma coherente, y completó una teoría tan convincente de los orígenes de la Torá y del judaísmo, que dominó el debate académico sobre el tema en los siguientes cien años.

Clasificación de las fuentes

Los criterios de Wellhausen para distinguir entre las diversas fuentes fueron desarrollados por sus predecesores durante los siglos anteriores: el estilo (incluyendo la opción del vocabulario aunque no exclusivamente), nombres divinos, y duplicaciones (y ocasionalmente triplicaciones). J fue identificado con un rico estilo narrativo; E era algo menos elocuente; P tenía un lenguaje seco y legalista.

Temas de vocabulario, como el uso de diversos nombres de Dios, o el uso de la denominación monte Horeb (E y D) o bien la de monte Sinaí (J y P) la montaña de Dios; objetos rituales, como el Arca de la alianza, mencionado frecuentemente en J, pero nunca en E; el estatus de los Jueces (nunca mencionado en P) y profetas (mencionados sólo en E y D); el medio de comunicación entre Dios y los hombres (el Dios de J se reúne en persona con Adán y Abraham, el Dios de E se comunica por medio de los sueños, el de P solamente puede acercarse por medio de los sacerdotes): todos estos y otros más forman el conjunto de herramientas para distinguir entre las fuentes y los versículos asignados a ellos.11

Fechas de las fuentes

Manuscrito de la Biblia Hebrea conTárgum en el siglo XI.

El punto de inicio de Wellhausen para fechar las fuentes fue el tema descrito en 2 Reyes 22:8-20: un “rollo de Torá” (que puede ser traducido como “instrucción” o “Ley”) descubierto en el templo de Jerusalén por los altos sacerdotes Hilkiah en el año dieciocho del reino de Josías, quien ascendió al trono cuando apenas tenía ocho años. Narra que Josiah inició una campaña de reforma religiosa, destruyendo todos los altares, excepto el del Templo, prohibiendo todo sacrificio, excepto en el Templo, insistiendo en la exclusiva adoración a Yahveh.

En el siglo IV Jerónimo especuló que la instrucción del “rollo” podría haber estado en el Deuteronomio; de Wette, en 1805, sugirió que podría haber estado solamente el código de leyes en el Deuteronomio 12-26, que Hilkiah encontró, y eso tal vez lo escribió el mismo, solo o con la colaboración de Josías. Los historiadores deutoromistas dudaron en darle crédito a Josías: en I Reyes 13 es nombrado como el que sería enviado por Yahveh para masacrar a los sacerdotes apóstatas de Beth-el, en una profecía hecha, supuestamente, 300 años antes de su nacimiento.12

Con D fechado en la Historia, Wellhausen procedió a situar las fuentes restantes. El acepta la conclusión de Karl Heinrich Graf, que las fuentes fueron escritas en este orden: JEDP. Esto contradecía la opinión general de los estudiosos de la época, quienes veían la fuente P como la primera, “la guía oficial aprobada para el culto divino”, y la discusión que sostuvo Wellhausen para situar P fue la gran innovación de los Prolegómenos,13 atribuyendo J y E a los inicios de la monarquía, aproximadamente para J 950 a. C., y para E 850 a. C.; P es situada a principios del periodo post-exilío persa, cerca de 500 a. C.

Argumentó estas fechas basándose en lo que en aquel tiempo se conocía como la evolución natural de la práctica religiosa: en la sociedad pre-monárquica y a principios de la descrita en el Génesis, los Magistrados y Samuel, se levantaron altares donde los patriarcas o héroes elegían, como Josúe; cualquiera podía ofrecer sacrificios, y eran ofrecidas partes a sacerdotes como ofrenda del sacrificio; durante la monarquía tardía comienza a centralizarse los sacrificios y a ser controlados por el sacerdocio. Mientras que festividades israelitas, como la Pascua Pésaj, fueron instituidas para vincular al pueblo con la monarquía en una celebración común de la historia nacional; en los tiempos del post-exilio, el templo de Jerusalén estaba firmemente establecido como el único santuario, y sólo los descendientes de Aarón podían ofrecer sacrificios, las festividades estaban vinculadas al calendario, en vez de a las estaciones, y el calendario de los derechos sacerdotales era estrictamente asignado.14

Las cuatro fueron combinadas por una serie de “redactores” (editores), primero J con E para formar JE, luego JE con D para formar el texto JED, y finalmente JED con P para formar JEDP, la Torá final. Retomando una tradición académica que se remonta a Spinoza y Hobbes, Wellhausen llamó a Esdras el redactor final, el líder del post-exilio, quien restableció la comunidad judía en Jerusalén a instancias del emperador persa Ciro en 458 a. C.

Después de Wellhausen

Durante gran parte del siglo XX, la hipótesis de Wellhausen creó el marco donde se discutió el origen del Pentateuco, e incluso el Vaticano, un firme critico del estudio bíblico secular en el siglo XIX, llegó a aceptar los métodos, pero no los resultados, de la fuente y de la crítica formada.15Algunas modificaciones importantes fueron introducidas, en particular por Albrecht Alt y Martin Noth, quien aboga por la transmisión oral de las antiguas creencias fundamentales –el Éxodo desde Egipto, la conquista de la Tierra prometida, los pactos, la revelación en el Sinaí, Horeb, etc.16 Al mismo tiempo, los trabajos de la Escuela de Arquelogía Bíblica Norteamericana, como el de William F. Albright y Ciro Gordon parecen confirmar que, aunque al Génesis y al Éxodo se les dio su forma definitiva en el primer milenio a. C., siguen firmemente la realidad material del segundo milenio17 El efecto de tales mejoras, fue ayudar a ampliar la aceptación de la hipótesis básica, de tranquilizar a los creyentes, que incluso si la forma final del Pentateuco no se debió al mismo Moisés, y “a pesar de las fecha tardía del Pentateuco, podemos recuperar una imagen creíble de la época de Moisés e incluso de la Edad patriarcal. De ahí que la oposición a la Hipótesis documental disminuyera gradualmente, y a mediados del siglo XX, fue aceptada casi universalmente.”18

El consenso comienza a colapsar a finales de los años 1960, con la propagación de las nuevas herramientas de estudio y un creciente reconocimiento de las limitaciones del marco de trabajo analítico de Wellhausen. El resultado han sido propuestas que modifican tanto el modelo documental que es irreconocible, o incluso abandonarlo enteramente a favor de modelos alternativos donde se ve el Pentateuco como producto de un solo autor o como el punto final de un proceso de creación de toda la comunidad. Cabe mencionar algunas figuras de las últimas décadas del siglo XX, H. H. Schmid casi completamente elimino J, dejando solo un último “redactor” Deutoronomista;19

Rolf Rendtorff y Erhard Blum vieron el desarrollo del Pentateuco desde un aumento gradual de pequeñas unidades a trabajos cada vez más grandes, un proceso que elimina tanto a J como a E, e implica un modelo fragmentario en vez de un modelo documental para los orígenes del Antiguo testamento;20 y John Van Seters, usando un modelo diferente, prevé un proceso continuo de la administración de suplementos, en el que los últimos autores modificaron las primeras composiciones y cambiaron el enfoque de la narración.21 La propuesta contemporánea más radical vino deThomas L. Thompson, quien sugirió que la redacción final de la Tora ocurre al principio de la monarquía Hasmonea.

El desafío en el consenso de Wellhausen fue quizás mejor resumido por R. N. Whybray, quien señaló que de los varios modelos posibles para la composición documental del Pentateuco, –documental, complementario y fragmentario– el documental fue el más difícil de demostrar, por un tiempo los modelos complementario y fragmentario proponen modelos relativamente simples, lógicos y pueden explicar la desigualdad del texto final, el proceso previsto por DH es complejo y muy específico en sus suposiciones sobre el antiguo Israel y el desarrollo de su religión. Whybray continuaba afirmando que estas suposiciones eran ilógicas y contradictorias, y no ofrecían auténtico poder explicativo: por ejemplo, ¿porque los verdaderos autores de las diferentes fuentes evitarían la duplicación, mientras el “redactor” final las acepta? “Por lo tanto, la hipótesis solamente puede mantenerse en el supuesto de que, mientras la coherencia es la característica distintiva de las diversas fuentes, la incoherencia era el sello distintivo de los “redactores”22

La hipótesis documental todavía tiene muchos seguidores, especialmente en los Estados Unidos, donde William H. Propp ha completado dos volúmenes de traducción y comentarios sobre el Éxodo editado por la prestigiosa Anchor Bible Series dentro de un marco DH, [21] y Antony F. Campbelly Mark A. O’Brien han publicado Fuentes del Pentateuco la presentación de la Torá continua ordenados en las siguientes fuentes de divisiones Martin Nort.

Elliott Richard Friedman, en “Who Wrote the Bible?” Quien escribió la Biblia(1987) y “The Bible with Sources Revealed” La Biblia con fuentes reveladas(2003) es, en esencia, una extensa respuesta para Whybray, explicando, en términos basados en la historia del Antiguo Israel, como los redactores pudieron tolerar la incoherencia, contradicción y repetición, en efecto, estaban obligados a ello por el marco histórico en el que trabajaban.

Las clásicas divisiones en cuatro fuentes de Friedman difieren de Wellhausen en aceptar las fechas de Yehezkel Kaufmann de P para el reino de Hezekiah;23 Esto, en sí mismo, no es una pequeña modificación de Wellhausen, para quien unas fechas posteriores de P eran esenciales para el desarrollo del modelo histórico de religión de Israel. Friedman argumentó que J aparece un poco antes de 722 a. C., seguido por E, y combinado JE poco después. P fue escrito, refutando a JE (c. 715-687 a. C.), y D era el último en aparecer, en el momento de Josías (c. 622 a. C.), antes del “redactor”, que Friedman identifica con Esdras, compusiera la Torá final.

Pero mientras la terminología y hipótesis documental siguen siendo debatidos por los académicos, sobre el origen del Pentateuco ya no domina ese debate, tal como ocurría durante los dos primeros tercios del siglo XX. Las verdades consagradas en la introducción (el tema de los orígenes delPentateuco) han desaparecido, y en su lugar se enfrentan los estudiosos de numerosas teorías que son extremadamente complejas y, a menudo, redactadas en un estilo expositivo que no es apto para los pusilánimes (según John van Seter, la descripción de un trabajo seminal).24

Como sea, el enfrentamiento entre los eruditos lo único que ha dejado en claro es que el Pentateuco no tiene un único autor, y que ha sido construido a lo largo de los siglos, por lo que si acaso existió un texto de un único autor del Pentateuco, este fue alterado con adiciones, supresiones y modificaciones con el paso del tiempo. Esto es lo que asegura el Islam: Según el Corán, el Pentateuco fue revelado originalmente por Dios directamente a Moisés. Sin embargo, este texto original de la revelación divina fue alterado con el tiempo, modificado de variadas formas con el paso de los siglos, y de esta forma, si bien hoy día aún persisten partes de la revelación divina en lo que conocemos como Pentateuco, el texto actual no es 100% confiable ni es 100% revelación divina.

 

 

Notas

  1.  Jeffrey Tigay, JPS Torah Commentary on Deuteronomy, p. 502, quoted in Judaism FAQs
  2.  Harris, Stephen L., Understanding the Bible. Palo Alto: Mayfield. 1985.
  3.  Harris, Stephen L., “Understanding the Bible” Entendiendo la Biblia. Palo Alto: Mayfield. 1985.
  4. ↑ a b Harris, Stephen L., Entendiendo la Biblia-Understanding the Bible. Palo Alto: Mayfield. 1985.
  5.  Harris, Stephen L., Entendiendo la biblia-Understanding the Bible. Palo Alto: Mayfield. 1985.
  6.  Gordon Wenham.Explorando el Antiguo testamento-”Exploring the Old Testament: Vol. 1, El Pentateuco-the Pentateuch,” p160 (2003).
  7.  For a brief overview of the Enlightenment struggle between scholarship and authority, see Richard Elliott Friedman, “Who Wrote the Bible?” -Quien escribió la Biblia, pp.20-21 (hardback original 1987, paperback HarperCollins edition 1989).
  8.  Gordon Wenham, “Exploring the Old Testament: Volume 1, the Pentateuch”, (2003), PP.162-163.
  9.  Don Closson (Probe Ministries), “Did Moses Write the Pentateuch?”, and Richard Elliott Friedman, “Who Wrote the Bible?”, pp.22-24.
  10.  Richard Elliott Friedman, “Who Wrote the Bible?”, p.25., and Alexander Rofe, “Introduction to the Composition of the Pentateuch”, (1999), ch.2. See also Raymond F. Surberg, “Wellhausianism Evaluated After a Century of Influence”, section II, The Contribution of the Prolegomena from a Critical Viewpoint.
  11.  Richard Elliott Friedman, “The Bible with Sources Revealed”-La Biblia con fuentes Reveladas, 2003; and Reading the Old Testament: Source Criticism.
  12.  Richard Elliott Friedman, “Who Wrote the Bible?” esp. p.188 ff.
  13.  Gordon Wenham, “Exploring the Old Testament”, p.171.
  14.  This is a highly schematised account of a complex argument: see Gordon Wenham, “Exploring the Old Testament” Explorando el Antiguo Testamento, pp.167-171.
  15.  “Let the interpreter then, with all care and without neglecting any light derived from recent research, endeavor to determine the peculiar character and circumstances of the sacred writer, the age in which he lived, the sources written or oral to which he had recourse and the forms of expression he employed.” Encyclical Divino Afflante Spiritu, 1943.
  16.  Albecht Alt, “The God of the Fathers”, 1929, and Martin Noth, “A History of Pentateuchal Traditions”, 1948.
  17.  “Archaeology and the Patriarchs”, an overview of archaeology and the Patriarchal period.
  18.  Gordon Wenham, “Pentateuchal Studies Today”, Themelios 22.1 (October 1996)
  19.  H. H. Schmid, “Der sogenannte Jahwist” (“The So-called Yahwist”), 1976.
  20.  Rolf Rendtdorff, El problema del proceso de transmisión en el Pentateuco, Diario para el estudio del suplemento 89 de el Antiguo Testamento, 1990.
  21.  John Van Seters, “Abraham in History and Tradition”, 1975.
  22.  R.N. Whybray, “The Making of the Pentateuch”, 1987, quoted in Gordon Wenham, “Exploring the Old Testament”, 2003, pp.173-174.
  23.  Yehezkel Kaufmann, “The Religion of Israel, from Its Beginnings to the Babylonian Exile”, 1961.
  24.  Benjamin Sommer, review of Ernest Nicholson’s “The Pentateuch in the Twentieth Century: The Legacy of Julius Wellhausen”, Review of Biblical Literature, 30 September 2000.

[editar]Referencias

John Rogerson proporciona una revisión autorizada y leíble en Old Testament Criticism in the Nineteenth Century: England and Germany (1985).

  • Allis, Oswald T. The Five Books of Moses, Presbyterian and Reformed Publishing Co., Phillipsburg, New Jersey, USA, 1949, pages 17 and 22.
  • Archer, GleasonA Survey of Old Testament Introduction. Chicago: Moody, 1994.
  • Blenkinsopp, Joseph The Pentateuch : an introduction to the first five books of the Bible, Doubleday, NY, USA 1992. ISBN 0-385-41207-X
  • Bloom, Harold and Rosenberg, David The Book of J, Random House, NY, USA 1990. ISBN 0-8021-4191-9.
  • Campbell, Joseph “Gods and Heroes of the Levant: 1500-500 B.C.” The Masks of God 3: Occidental Mythology, Penguin Books, NY, USA, 1964.
  • Cassuto, UmbertoThe Documentary Hypothesis and the Composition of the Pentateuch, Magnes, 1961. ISBN 965-223-479-6.
  • Cassuto, UmbertoThe Documentary Hypothesis (Contemporary Jewish Thought), Shalem, 2006. ISBN 965-7052-35-1.
  • Clines, David J. A. The Theme of the Pentateuch. JSOTSup. 10. Sheffield: JSOT Press, 1978.
  • Dever, William G. What Did The Biblical Writers Know and When Did They Know It? William B. Eerdmans Publishing Co., Grand Rapids, MI, USA, 2001. ISBN 0-8028-4794-3
  • Finkelstein, Israel and Silberman, Neil A. The Bible Unearthed, Simon and Schuster, NY, USA, 2001. ISBN 0-684-86912-8
  • Fox, Robin LaneThe Unauthorized Version. Un científico en temas clásicos ofrece una mesurada visión para el lego.
  • Friedman, Richard E. Who Wrote The Bible?, Harper and Row, NY, USA, 1987. ISBN 0-06-063035-3. Esta obra no constituye una raferencia estándar para la Hipótesis documentaria pues Friedman en parte describe su propia teoría del origen de una de las fuentes. Más bien, ofrece una excelente introducción para el lego.
  • Friedman, Richard E. The Hidden Book in the Bible, HarperSan Francisco, NY, USA, 1998.
  • Friedman, Richard E. The Bible with Sources Revealed, HarperSanFrancisco, 2003. ISBN 0-06-053069-3.
  • Garrett, Duane A. Rethinking Genesis: The Sources and Authorship of the First Book of the Bible, Mentor, 2003. ISBN 1-85792-576-9.
  • Kaufmann, Yehezkel, Greenberg, Moishe (translator) The Religion of Israel, from Its Beginnings to the Babylonian Exile, University of Chicago Press, 1960.
  • Larue, Gerald A. Old Testament Life and Literature, Allyn & Bacon, Inc, Boston, MA, USA 1968
  • McDowell, Josh More Evidence That Demands a Verdict: Historical Evidences for the Christian Scriptures, Here’s Life Publishers, Inc. 1981, p. 45.
  • McDowell, Josh The New Evidence That Demands a Verdict, Thomas Nelson Inc.,Publishers. 1999, pages: 411, 528.
  • Mendenhall, George E. The Tenth Generation: The Origins of the Biblical Tradition, The Johns Hopkins University Press, 1973.
  • Mendenhall, George E. Ancient Israel’s Faith and History: An Introduction to the Bible in Context, Westminster John Knox Press, 2001. ISBN 0-664-22313-3
  • Nicholson, Ernest Wilson. The Pentateuch in the Twentieth Century: The Legacy of Julius Wellhausen, Oxford University Press, 2003. ISBN 0-19-826958-7
  • Rogerson, J. Old Testament Criticism in the Nineteenth Century: England and Germany, SPCK/Fortress, 1985.
  • Spinoza, Benedict de A Theologico-Political Treatise Dover, New York, USA, 1951, Chapter 8.
  • Tigay, Jeffrey H. “An Empirical Basis for the Documentary Hypothesis” Journal of Biblical Literature Vol.94, No.3 Sept. 1975, pages 329-342.
  • Tigay, Jeffrey H., (ed.) Empirical Models for Biblical Criticism University of Pennsylvania Press, Philadelphia, PA, USA 1986. ISBN 0-8122-7976-X
  • Van Seters, John. Abraham in History and Tradition Yale University Press, 1975.
  • Van Seters, John. In Search of History: Historiography in the Ancient World and the Origins of Biblical History Yale University Press, 1983.
  • Van Seters, John. Prologue to History: The Yahwist as Historian in Genesis Westminster/John Knox, Louisville, Kentucky, 1992. ISBN 0-664-21967-5
  • Van Seters, John. The Life of Moses: The Yahwist as Historian in Exodus-Numbers Louisville, Kentucky: Westminster/John Knox, 1994. ISBN 0-664-22363-X
  • Wiseman, P. J. Ancient Records and the Structure of Genesis Thomas Nelson, Inc., Nashville, TN, USA 1985. ISBN 0-8407-7502-4
  • Whybray, R. N. The Making of the Pentateuch: A Methodological Study JSOTSup 53. Sheffield: Sheffield Academic Press, 1987.
Publicada on 19 junio, 2011 at 1:37  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://fuentesbiblicas.wordpress.com/las-fuentes-biblicas-quien-escribio-la-biblia/trackback/

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

%d personas les gusta esto: